Crónica naval del ARC Gloria y lo ocurrido en Vladivostok en 1975: intercepción, recepción oficial y la explicación que llegó días después.
Por: Doctor Rafael Rodriguez-Jaraba
X Twitter: @RRJARABA

Contexto y rumbo a Vladivostok
Para distraer a mis pacientes lectores de los execrables hechos ocurridos esta semana en Colombia, e intentar ponerlos a navegar con la imaginación, reproduzco la crónica que escribí hace 50 años, sobre los extraños hechos ocurridos en agosto de 1975, cuando el Buque Escuela ARC “Gloria” se aproximaba a las costas soviéticas para atracar en el puerto de Vladivostok, en la antigua URSS, hoy Rusia.
Esta crónica figura en el bello libro conmemorativo de los 50 años del “Gloria”, editado por Benjamín Villegas, con textos de la escritora Adriana Llano Restrepo, y fue textualmente tomada del Diario de Abordo que llevé, cuando, siendo Cadete de Tercer Año para ser Oficial Naval, fui tripulante del Crucero “Gloria 75” al sudeste asiático.
“ABORDAJE Y EXCLUSIÓN DEL GLORIA” — en Vladivostok
18 de agosto de 1975.
Han transcurrido 140 días desde que zarpamos de Cartagena, y en nuestra travesía hemos tocado los puertos de Colón (Panamá), Honolulú (Hawái), Wake Island (EE. UU.), Tokio (Japón), Naha (Okinawa), Chi-Lung (Taiwán) y Pusán (Corea); ahora avanzamos con rumbo franco y todo el velamen desplegado hacia el puerto de Vladivostok en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
La mayor parte de la navegación la hemos realizado a vela —sin hacerle trampas a Colón—, impulsados por los cambiantes e intimidantes vientos del Océano Pacífico. Hoy debemos alistar y embellecer el “Gloria” para su arribo mañana a Vladivostok, la llamada ciudad cerrada, además, la última parada del célebre y misterioso Ferrocarril Transiberiano.
Atracaremos en la base naval más importante y resguardada del régimen socialista en el Pacífico Norte, ubicada al sur de la enigmática Isla de Sajalín y al norte de la frontera con China y Corea del Norte, lugares remotos que la mayoría de los ciudadanos del mundo tan solo conocen en mapas.
A las 14:00 horas divisamos la costa soviética y lentamente avanzamos impulsados por un ligero viento de través en busca de una roda para fondear, y allí realizar los últimos preparativos y alistamientos para el arribo al puerto.

Intercepción en alta mar frente a Vladivostok
A las 15:00 horas, súbitamente aparece por proa una vertiginosa y sinuosa nave de guerra tipo hydrofoil de la marina soviética que, en actitud poco amistosa, zigzaguea y extrañamente lanza al aire bengalas rojas. Nos sorprende y no nos permite entender si es señal de peligro o de saludo.
Presurosamente se acerca y nos corta la proa, lo que constituye un acto de inexcusable imprudencia o de manifiesta descortesía y, además, una contravención a las leyes del camino que rigen el protocolo y el ceremonial mundial de la navegación de los navíos a vela.
El Comandante del “Gloria”, sorprendido, ordena hacer señales de saludo con destellos luminosos a la nave soviética, las cuales no tienen respuesta. Es claro que estamos viviendo una situación extraña y totalmente imprevista, que altera la bitácora y desvía el rumbo trazado en la carta de navegación.
La nave se aproxima por estribor a la borda del “Gloria”, y un tripulante con señales manuales nos ordena detenernos, lo que implica realizar una intempestiva maniobra general para recoger velas y arriar foques.
Entre tanto, Pérez, el operador de la estación de radio del “Gloria”, infructuosamente trata de establecer contacto con el hydrofoil soviético y con la Base Naval de Vladivostok, para presentar saludos y obtener algún tipo de información que nos permita entender la situación y, más que eso, la actitud poco amistosa con la que hemos sido recibidos.
Hay silencio en el “Gloria”. (…) El temor, la confusión y el nerviosismo nos invaden; el “Gloria” recibe de una estación de radio marina soviética la tajante y perentoria instrucción de seguir con navegación a motor al hydrofoil. El Comandante, con prudencia, acoge las instrucciones y seguimos la estela del extraño navío. Por el rumbo que llevamos, el oficial navegante deduce que nos dirigimos al puerto de Najodka, ubicado a 50 millas al sur de Vladivostok.
Navegamos toda la tarde; llega el atardecer y, al filo de las 23:00 horas, nos ordenan detenernos y fondear. Estamos anclados frente a la ciudad de Najodka; poco, muy poco se ve, tan solo luces incandescentes de intenso color anaranjado, así como fuertes torrentes de luz disparados desde poderosos reflectores de varias patrulleras soviéticas que nos rodean.
La confusión y la zozobra se mantienen, y seguimos expectantes de recibir nuevas instrucciones. A la medianoche nos vamos a dormir, pues mañana será un día de intenso trabajo para culminar las tareas de alistamiento. Cuando estoy por conciliar el sueño, escuchamos: ¡Ahí vienen los soviéticos!
Análisis Y Opinión
Si el artículo de “¡Histórico! Sucedió hace 50 años en Vladivostok” te resulta alarmante, es porque lo es. La comprensión profunda de este fenómeno requiere análisis serio, valiente y sin filtros.
Visita nuestra sección de Análisis y Opinión, donde expertos desglosan los acontecimientos más relevantes con una perspectiva crítica y fundamentada.
Recepción y preguntas en Vladivostok
19 de agosto de 1975.
Nos levantamos y vemos una embarcación que a remos se aproxima al “Gloria”; efectivamente se acodera. Es una especie de ballenera similar a las que usamos en la Escuela Naval para aprender a remar e, inclusive, para pasear a las reinas en el Concurso Nacional de Belleza.
Mis compañeros y tripulantes, con algo de nerviosismo y lánguido humor, no dejan de socarronamente exclamar: ¡No se asusten, no se asusten, que yo estoy temblando! ¡Llegaron, llegaron los rusos!
Efectivamente sube a bordo un oficial naval y ocho corpulentos marineros soviéticos exageradamente armados. Con actitud celosa, ruda e intimidatoria se dirigen al puente; el oficial, de manera brusca y desconsiderada, le da instrucciones al Comandante de prender motores y enfilarse de inmediato hacia el puerto de Vladivostok. El Comandante procede de conformidad, y el oficial y los marinos soviéticos asumen prácticamente el mando del “Gloria”.
Lo que está ocurriendo es un hecho sin precedentes en la vida del Buque Escuela. A partir de ese momento, todos, comandante, oficiales, cadetes y tripulantes, nos convertimos en espectadores de tan toscos invasores.
El “Gloria” navega toda la noche, y en la mañana estamos en el canal de acceso al puerto de Vladivostok rodeados de embarcaciones soviéticas que ahora, a manera de saludo, están empavesadas y disparan chorros de agua en forma de arcos en señal de bienvenida y hospitalidad.
Lo que durante dos días fue beligerancia y descortesía, ahora es amabilidad y hospitalidad. Me pregunto: ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Qué fue lo que molestó a los soviéticos? ¿Qué motivó que nos desviaran a Najodka, nos vigilaran y acecharan toda una noche, y, lo peor, por qué nos abordaron y prácticamente se hicieron al mando del “Gloria”? … Seguramente pronto lo sabré.
Lenta y majestuosamente el “Gloria” se adentra en la bahía de Vladivostok con los cadetes subidos por alto; a mí me corresponde sobre el andarivel de la verga mayor, del palo mayor. El espectáculo que ofrece el “Gloria” cuando arriba a los puertos del mundo es único, emocionante y alucinante.
El muelle está atestado y engalanado; pancartas por doquier de bienvenida en ruso y español. Están todos: las autoridades de la ciudad, cientos de militares y marinos soviéticos vestidos de gala y miles de ciudadanos —muchos de ellos nunca han visto un extranjero—, así como estudiantes de escuelas y colegios portando banderitas de Colombia y URSS.
Es el marco perfecto para una calurosa bienvenida, siempre acompasada por himnos marciales que interpreta una afinada banda de la marina soviética. Por primera vez, el “Gloria” atraca de popa, forma poco ortodoxa de hacerlo, pero es otra instrucción de las autoridades navales del puerto.
En el acto de bienvenida solo faltó el Embajador de Colombia, quien no logró desplazarse desde Moscú hasta Vladivostok, quizás por los engorrosos trámites que debió surtir para obtener permiso del Kremlin. Su ausencia nos afecta, no solo por ser el agente del Gobierno colombiano en la URSS, sino porque, además, debe traer consigo las cartas que seguramente enviaron a la Embajada de Colombia en Moscú nuestras familias y novias de Colombia, y de los puertos que hemos visitado durante el crucero. (No es un mito, es una realidad; los marinos tenemos un amor en cada puerto).

Explicación posterior desde Vladivostok
24 de agosto de 1975.
Ayer zarpamos de Vladivostok. Navegamos con rumbo a América. Nuestro próximo puerto será Long Beach, en California.
28 de agosto de 1975.
Tan solo hoy supimos por qué el “Gloria” no tuvo buen recibo cuando se aproximó al puerto de Vladivostok; y esta fue la razón: las autoridades soviéticas esperaban y tenían todo preparado para que el “Gloria” arribara a Vladivostok el 23 de agosto.
Por un infortunado error de comunicación, no se tuvo en cuenta que nuestro plan de navegación preveía arribar la víspera a las inmediaciones del puerto, fondear y allí hacer alistamiento final, pequeñas reparaciones y montar a bordo —como lo hacemos en cada puerto— las exposiciones del Museo del Oro, de la Federación Nacional de Cafeteros, de Artesanías de Colombia y de muchos productos de empresas colombianas.
Este arribo anticipado sorprendió a las autoridades soviéticas y determinó que el “Gloria” fuera excluido de la zona de influencia del puerto, de manera que la marina soviética tuviera tiempo de sacar de la Base Naval su temida flota del Pacífico, conformada por más de 100 embarcaciones, entre submarinos atómicos, de espionaje y de demolición; destructores, fragatas, corbetas, patrulleras, embarcaciones de asalto, buques cisternas y de abastecimiento, sofisticados hovercraft y rápidos hydrofoil como el que nos cortó la proa y abordó.
Sin que los cadetes y los tripulantes lo supiéramos, el sabio y muy prudente Comandante del “Gloria”, Capitán de Fragata Gerardo Polanía Vivas; su Segundo Comandante, Capitán de Corbeta Jorge Garavito Martínez; y nuestro insuperable Jefe de Embarque, Teniente de Navío Ricardo Rosero Erazo, bien se habían percatado de que, durante el tiempo que la marina soviética nos distanció del puerto de Vladivostok, el radar del “Gloria” detectó masivo tráfico y presurosa movilización de buques saliendo del puerto hacia alta mar para evitar ser vistos por los visitantes occidentales, amigos de los Estados Unidos de América y simpatizantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), contraparte del Pacto de Varsovia.
Colofón desde Vladivostok
Muchas cosas no aparentan ser lo que son. Por eso, antes de juzgar, hay que conocer y entender. Que nadie olvide que la distancia que aleja Asia de América es tan grande, que cuando en Asia es hoy, en América será mañana. El día que el “Gloria” arribó a Vladivostok fue 19 de agosto de 1975 y en Colombia 20 de agosto de 1975. El problema no fue un error de fechas de calendario ni de usos horarios; el problema fue llegar un día antes de ser esperados.
Colofón. No hay que llegar antes, no hay que llegar después: hay que llegar a tiempo. Gracias, mil gracias a la URSS por habernos recibido anticipadamente.
© 2025. Todos los Derechos Reservados.
*Crónica Tomada del Diario de Abordo de Rafael Rodríguez-Jaraba. Cadete de Tercer Año, tripulante del Buque Escuela A.R.C. “Gloria” durante el Crucero del año 1975. Se retiró de la Armada siendo Guardiamarina y navegó por los mares del mundo como Oficial de la Marina Mercante. Actualmente es Abogado Esp. Mg. LL.M. Consultor Jurídico, Asesor Corporativo, Conjuez, Árbitro Nacional e Internacional en Derecho, Catedrático, Analista y Columnista. Miembro de la Academia Colombiana de Jurisprudencia. Socio y director de la firma de Abogados Rodríguez-Jaraba & Asociados.
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Mantente informado con análisis precisos y sin censura como este, el de “¡Histórico! Sucedió hace 50 años en Vladivostok” Por el Doctor Rafael Rodriguez-Jaraba
Sigue nuestras actualizaciones en tiempo real y sé parte del debate sobre los temas que definen el futuro.
X (Twitter): @ForoColombiaX
YouTube: Foro Colombia
Facebook: Foro Colombia Libre
TikTok: @forocolombiax
La información es poder.
La historia prohibido olvidarla