RTVC retransmite propaganda rusa en horario estelar, poniendo la señal pública al servicio del Kremlin.
Por José Guillermo Mejía J.
X Twitter: @JoseGMejiaMBA

No es una decisión editorial menor
No se trata de una discusión menor de parrilla televisiva ni de una diferencia editorial respetable. La retransmisión del noticiero de Russia Today, el 13 de enero de 2026 a las 8:00 p. m., en la televisión pública colombiana, en horario estelar y sin balance alguno, constituye un abuso del medio público y una violación grave de su mandato constitucional y legal.
No es una exageración retórica: es un hecho que compromete la función democrática de la televisión estatal y exige investigación inmediata.
“La señal pública al servicio del Kremlin”
¿Qué es Russia Today y cuál es su función real?
Russia Today, conocida globalmente como RT, no es un medio independiente. Es una cadena internacional financiada y dirigida por el Estado ruso, creada en 2005 como instrumento de comunicación estratégica del Kremlin.
Su misión no es ofrecer pluralismo informativo, sino posicionar la narrativa oficial de Moscú ante audiencias extranjeras, particularmente en escenarios de tensión geopolítica y guerra.
Tras la invasión rusa a Ucrania, Russia Today fue restringida en varios países democráticos por su papel como vehículo de propaganda estatal. No se trata de censura ideológica, sino de defensa del ecosistema informativo frente a un actor que no compite con reglas periodísticas, sino con objetivos políticos.
“La señal pública al servicio del Kremlin”
De la información al adoctrinamiento ideológico
Russia Today no adoctrina con consignas burdas. Su método es más sofisticado y, por ello, más eficaz: instala marcos mentales. Reetiqueta la invasión a Ucrania como “operación defensiva”, diluye responsabilidades, selecciona expertos alineados y omite hechos verificados sobre agresión, víctimas y destrucción.
Eso no es pluralismo. Es adoctrinamiento ideológico: una pedagogía política diseñada para normalizar la agresión, relativizar el derecho internacional y deslegitimar las democracias liberales.
Que un ciudadano consuma ese contenido por decisión privada es su derecho. Que el Estado colombiano lo emita como información pública es otra cosa muy distinta.
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El salto inadmisible: RT en la televisión pública colombiana
RTVC no es un canal privado. Es un servicio público financiado con recursos de todos los colombianos. Su mandato constitucional es claro: información veraz e imparcial, pluralismo real, moralidad administrativa e interés general.
Retransmitir Russia Today en horario estelar, sin contextualización crítica, sin verificación independiente y sin contrapunto editorial, viola ese mandato. Implica, en la práctica, la cesión de la señal pública a propaganda extranjera en un conflicto donde no existe simetría jurídica ni moral.
Rusia invadió a Ucrania. Ese es el hecho central que no admite relativizaciones televisivas.
El pluralismo no obliga a fabricar falsas equivalencias. Obliga a contrastar. Aquí no hubo contraste: hubo retransmisión pasiva. Y la pasividad, cuando se trata de propaganda estatal, es una forma de toma de partido.
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Análisis Y Opinión
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Venezuela: el mismo libreto, la misma omisión
El problema no se limita a Rusia y a Ucrania. El mismo patrón editorial se repite con Venezuela. En la programación de RTVC se han difundido versiones alineadas con el régimen venezolano, presentadas como relatos legítimos, mientras se diluyen o relativizan hechos incontrovertibles: persecución política, colapso institucional y el éxodo de más de ocho millones de venezolanos.
La mayoría de ellos han sido acogidos por Colombia.
Presentar la narrativa oficial del régimen de Nicolás Maduro como una “versión más”, sin el peso proporcional de las víctimas, de los informes internacionales y de la experiencia cotidiana de millones de migrantes, no es equilibrio informativo. Es blanqueamiento.
Y cuando ese blanqueamiento ocurre desde la televisión pública, se convierte en adoctrinamiento por omisión.
Colombia no habla de Venezuela desde la teoría: la vive todos los días en sus ciudades, hospitales y colegios. Ignorar esa realidad mientras se amplifica la voz del poder que la produjo es una forma de negación institucional.
“La señal pública al servicio del Kremlin”
Horario estelar: cuando el Estado legitima la propaganda
La gravedad se multiplica por el horario prime. No fue un espacio académico con advertencias editoriales o análisis crítico; fue centralidad y legitimación.
El mensaje implícito es inequívoco: la narrativa del Kremlin y del régimen venezolano es presentada como periodismo válido desde el Estado colombiano.
Eso compromete institucionalmente al Estado. Y cuando un medio público cruza esa línea, no basta la crítica política. Corresponde la investigación.
“La señal pública al servicio del Kremlin”
Responsabilidad editorial con nombre propio
La línea editorial no es abstracta. Tiene responsables. Como director de RTVC, Hollman Morris responde por la parrilla y el encuadre editorial.

Programar Russia Today sin balance ni encuadre crítico —y reproducir narrativas oficiales del régimen venezolano sin contraste real— no es un descuido: es una decisión.
La dirección debía exigir contexto, contraste y verificación, o no emitir. No hacerlo desnaturaliza la función del medio público y configura una posible desviación de finalidad en el uso de recursos estatales.
“La señal pública al servicio del Kremlin”
¿Quién debe investigar este atropello?
No hay vacío institucional. Las competencias están claras y deben activarse de inmediato.
La Procuraduría General de la Nación debe investigar la responsabilidad disciplinaria de los directivos de RTVC. La Contraloría General de la República debe examinar el uso de recursos públicos. La Fiscalía General de la Nación debe evaluar posibles indicios penales.
La Agencia Nacional de Televisión (ANTV) debe revisar el cumplimiento de los principios del servicio público. Y el Congreso de la República debe ejercer control político.
Russia Today no es una voz más: es propaganda de Estado.
RTVC no es un canal militante: es televisión pública.
Cuando la propaganda de un Estado en guerra y la narrativa de un régimen autoritario entran sin balance y en horario estelar a la señal pública, no hay pluralismo: hay abuso.
“La señal pública al servicio del Kremlin”
Y en una democracia, los abusos no se normalizan ni se excusan; se investigan inmediatamente. Otra investigación más para el personaje gris y atropellador de Hollman Morris.
Por José Guillermo Mejía J.
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