Cepeda no merece tu voto en 2026: su estrategia con el salario mínimo populista empobrece a los pensionados, destruye empleo y hunde el futuro de tus hijos.
Por José Guillermo Mejía J.
X Twitter: @JoseGMejiaMBA

Colombia celebrará el aumento del salario mínimo sin entender que detrás del aplauso hay una jugada electoral calculada: Petro necesita un triunfo emocional para impulsar a Iván Cepeda en 2026. Esa estrategia viene envuelta en un discurso de justicia social que suena bien, pero esconde un recorte monumental a las pensiones.
Lo que se festejará como victoria terminará costándole caro al país, especialmente a quienes ya están en la vejez, y destruirá empleo formal. Los sindicatos son inmediatistas e invocan argumentos que no tienen sustento económico para la generación de empleo.
El ritual del salario mínimo populista y la ilusión del triunfo social
Como cada diciembre, Colombia revive el espectáculo de empresarios hablando de cifras técnicas, sindicatos exigiendo incrementos imposibles y un Gobierno aprovechando la escena para vender una victoria social. Pero este año el aumento del salario mínimo populista no es solo un anuncio económico: es una jugada política de alto voltaje.
Los sindicatos hablan del 16 % y los empresarios cerca del 7 %. Supongamos que el incremento real sea del 12 %, el cual alimentaría el relato del Pacto Histórico, emocionaría a su base y le dará aire a Iván Cepeda para 2026. Mientras tanto, el país productivo se apretaría el cinturón y la economía seguirá crujiendo.
La fórmula técnica: inflación más productividad
Los empresarios propusieron un aumento cercano al 7 %, basado en inflación proyectada y productividad, como lo haría cualquier país sensato. Pero cuando la técnica se enfrenta al populismo y la tozudez del petrismo, la técnica pierde.

Entonces, si el Gobierno aprueba el 12 %, se volvería consigna electoral: un número diseñado para votos y redes, no para la economía real.
El veneno oculto: menos empleo formal y más precarización
Ese salto del 12 % no lo paga la Casa de Nariño; lo pagan los pequeños negocios, que son el 90 % del empleo del país. No hay restaurante, ferretería, almacén o tienda que pueda asumir un alza del 12 % cuando sus ventas crecen 3 % o 4 %.
La consecuencia es inmediata y brutal: se destruye el empleo formal.
Y lo que es peor: el empleo que se está creando no es empleo digno. Es rebusque. Es informalidad. Son trabajos sin prestaciones, sin seguridad social, sin pensión futura.
Petro, que presume de justicia social, está empujando a la fuerza laboral hacia la precariedad más absoluta. Un salario mínimo populista inflado que destruye empleo formal y crea informalidad es, literalmente, un veneno económico.
La maniobra silenciosa: el recorte oculto a las pensiones
Haciendo un escenario hipotético para generar más conciencia, mostraré dos ejercicios como si en los próximos diez años la inflación fuera del 4 % y el aumento del salario mínimo populista fuera del 12 %.
Ejemplo 1: Para quien recibe hoy una pensión mínima de $1.423.500, el deterioro es devastador. Con aumentos del 4 %, llegará en diez años a $2.110.000. Con aumentos del 12 %, sería de $4.428.000. El pensionado pierde $2.318.000 al mes. La mitad de su ingreso real desaparece.
Análisis Y Opinión
Si el artículo “Cepeda usará para 2026 el salario mínimo populista que Petro y los sindicatos aprobarán como trampolín“ te resulta alarmante, es porque lo es. La comprensión profunda de este fenómeno requiere análisis serio, valiente y sin filtros.
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Es necesario aclarar la perla con mico incluido en el proyecto de reforma pensional: de acuerdo con el Artículo 14 del proyecto de Reforma Pensional, aprobado en el Congreso en 2024, “las pensiones se reajustarán anualmente según el IPC certificado por el DANE”.
Esto elimina en la práctica la obligación legal de que las pensiones, incluida la mínima, aumenten al ritmo del salario mínimo, abriendo la puerta a que todas crezcan únicamente según la inflación.
Ejemplo 2: Para quien hoy recibe $5.000.000, el golpe es devastador. Con aumentos del 4 %, llegará en diez años a $7.401.000. Con aumentos del 12 %, sería de $15.527.000. El pensionado pierde $8.126.000 al mes. La mitad de su ingreso real desaparece.
Cuanto más suba el salario mínimo populista frente a la inflación, más se empobrecen los pensionados.
Pensionados y trabajadores: la factura que nadie quiere ver
Muchos colombianos celebrarán un aumento del salario mínimo populista creyendo que los fortalece, sin entender que esa misma celebración alimenta el recorte pensional más grande de nuestra historia reciente.

Se destruye empleo formal, se precariza el trabajo, crece el rebusque, se pauperizan los pensionados y el Gobierno recoge aplausos mientras se ahorra billonadas.
El salario mínimo populista es la música alegre que acompaña la fiesta. La reforma silenciosa es la resaca amarga que viene después.
Y es momento de decirlo sin rodeos: si Colombia no elimina este populismo económico de Petro en 2026 y no derrota en las urnas el proyecto político que lo sostendrá con Cepeda como títere, incluso más radical y comunista, el empobrecimiento será irreversible.
No es un debate técnico. Es una decisión nacional: seguir celebrando ilusiones o enfrentar la realidad.
Porque tarde o temprano, y más temprano que tarde, esto te va a afectar a ti. Seas trabajador, empresario, pensionado o futuro pensionado.
El empobrecimiento anunciado no perdona a nadie.
Autor: José Guillermo Mejía J.
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Buen análisis. El aumento del SMLV siempre es una herramienta populista para las contiendas electorales