Del voto al fanatismo: el precio de no pensar.

¿Por qué Colombia vive Del Voto al Fanatismo? Descubre cómo la creencia en caudillos y la polarización extrema impiden resolver los problemas reales del país.

Por: Orlando Ladeutt

X Twitter: @orlandoladeutt

Miniatura para el artículo "Del voto al fanatismo". Muestra un rostro humano partido por una grieta de luz roja, con un lado en calma y el otro con una expresión de ira, simbolizando la polarización. Incluye los textos "URGENTE", "DEL VOTO AL FANATISMO" y "¡OJO CON EL 26!". También se ve la foto del Abg. Orlando Ladeutt y el logo de Foro Colombia Libre.

Las agitadas semanas que nos preceden afianzan, de manera contundente, la polarización en nuestro país. La condena en primera instancia del expresidente Uribe pone de presente una cruda realidad: de forma odiosa y visceral, adeptos a los extremos políticos o a sus “caudillos” han iniciado una especie de guerra mediática, colmada de todo, desde insultos insulsos hasta amenazas de muerte. La visión política de la sociedad colombiana, casi en su generalidad, tiende a magnificar los aciertos de los actores políticos afines o, en su defecto, a exacerbar los desaciertos de sus opositores.

Esto, tarde o temprano, les imprime a ciertos personajes de la política un rol solo comparable con superhéroes “hollywoodescos”; situación que, de manera innegable, alimenta la extrema polarización del país.

La Cultura de los Caudillos y la Polarización

Esa abnegada creencia en la superioridad de los aclamados “caudillos”, junto con el sistemático escalamiento del lenguaje violento (en todas sus formas), ha permitido la aparición de nuevos actores que, de una u otra forma, simplemente garantizan la continuidad de uno de los dos extremos de la política nacional. Lo aberrante de esta situación es que los méritos de dichos actores no son otros que el insulto y el desprestigio de sus contendores. Así, hoy en día, las campañas políticas no se legitiman en criterios ideológicos o programáticos, sino en bodegas que alimentan el odio a través de los medios masivos de comunicación. Esta es una manifestación clara de Del Voto al Fanatismo.

El juego del insulto nos ha reducido, como seres políticos, a nuestra más mínima expresión. Las discusiones que deberían centrarse en la vocación de prosperidad de las propuestas de estos nuevos actores se reducen hoy a agravios propios de beodos habituales en tugurios de mala reputación. Obviamente, esta situación trasciende a los ciudadanos de a pie, quienes, en su gran mayoría y en un ejercicio estrictamente egoísta, no se permiten ver que esta dinámica perpetúa los eternos problemas de nuestra patria.

La Pereza Política y la Ausencia de Criterio

Lastimosamente, por siglos nos ha acompañado, como nación, la mágica creencia de que en cada gesta electoral llegará el redentor que, con soluciones inmediatas y sin la concurrencia de la ciudadanía, resolverá los males que nos aquejan. La pereza política y la extrema dependencia de caudillos creados por nosotros mismos nos han traído a la estéril discusión sobre cuál extremo es peor. Esta pereza es la causa de Del Voto al Fanatismo.

Hoy puede sonar escandaloso afirmar que la polarización resulta conveniente para quienes ostentan el poder desde cargos de “elección” popular. Sin embargo, mientras nuestros esfuerzos sigan dirigidos a defender visiones sesgadas impuestas por grupos atrincherados ideológicamente —cuyo único interés es el acceso al poder, no el servicio público—, nuestros problemas como nación seguirán siendo pan de cada día.

Análisis Y Opinión

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La Maldición de la Polarización

Si no hemos sido capaces de entender que en la eterna discusión entre derecha e izquierda siempre ganan los mismos, nuestro próximo paso evolutivo no será la erradicación de la maldita polarización, sino la degradación del criterio, una regresión que bien podría culminar en la coprofagia simbólica. Este es el precio de Del Voto al Fanatismo. Aterrizar esta realidad de país a situaciones materializadas en la actualidad, nos trae una conclusion que puede ser cruel pero que es real, los problemas neurálgicos siguen sin soluciones reales.

Los problemas de seguridad con la presencia masificada de los grupos armados ilegales en todas las regiones del país siendo el caso del Catatumbo y el Cauca los mas escandalosos, la pobreza estructural persiste sobre todo en regiones como la pacífica y la costa atlántica, que decir de la desnutrición infantil especialmente en la Guajira, abandono de las zona rurales por ejemplo en Sucre donde la Mojana continúa siendo tierra de desplazados; que decir del problema de las inundaciones en cada temporada invernal, y la crisis generalizada del sistema de salud que se agrava día tras día, son solo la punta de iceberg de una sociedad fracturada en muchos frentes.

El Camino Hacia la Solución

Sin embargo, seguimos planteando una política que no gira en torno a la solución de estas necesidades, sino a la defensa pasional de quienes, en el fondo, sabemos que son la causa principal de nuestros males. La solución está a la vista de todos, pero el fanatismo nos consume, mientras sigamos intentando defender lo indefendible y ahondar en la retórica violenta más que en el debate con argumentos seguiremos estando condenados a permanecer en la podredumbre que produce la polarización, acostumbrándonos a que la dignidad sea un lujo inalcanzable. El fanatismo que ha llevado a esta situación es el resultado de Del Voto al Fanatismo.

“Los extremos se tocan: en sus métodos, en su intolerancia, en su desprecio por la libertad.” Raymond Aron


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Lina Maria Monroy Garzon

Polarización en un momento donde la unión debe sacar lo mejor de nosotros, en un momento donde el caudillismo es inaceptable.

Alejandra Cano Cortes

La polarización esta presente por la pérdida de valores, la moralidad y el sentido de amor Patrio. Colombia es un país maravilloso, pero estamos ciegos frente al potencial de país que tenemos, mientras no se logre restaurar la columna de valores ,que empieza en la celula social, que es la familia, estamos enfrentados a una sociedad pérdida, mientras no nos enamoremos nuevamente de nuestra tierra de nuestra raza, que valoremos lo que somos, estamos frente a un panorama de apatía, desidia y desesperanza. La tarea va mucho mas allá, la tarea está en los núcleos mas necesitados desde lo cultural y lo espiritual para comenzar a recuperar El Concepto del valor desde la familia.

Ana María Medina

Excelente análisis