A de Agua revela por qué Colombia desperdicia su potencial hídrico y cómo el riego define la productividad agropecuaria.
Por Juan Gonzalo Botero
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Viéndo las dolorosas imágenes que dejó el frente frío lluvioso que afectó algunas regiones del país, vino a mi mente esa profunda reflexión que nos hacemos en el sector agropecuario, una reflexión que hoy vuelve a cobrar vigencia: la A de Agua.
Definitivamente, una de las materias perdidas es el manejo del agua. En Colombia no sabemos administrar los niveles de disponibilidad hídrica que la naturaleza nos brinda. Somos privilegiados tanto en niveles de precipitación como en la existencia de cuerpos de agua, y esas dos condiciones deberían ser aprovechadas para mejorar la productividad del sector agropecuario bajo una visión clara de A de Agua.
La A de Agua y el manejo ineficiente del recurso
Existen en Colombia varios distritos de riego y drenaje —sistemas de irrigación y control de aguas— que, terminados adecuadamente, serían fundamentales para lograr ese objetivo estratégico de productividad con A de Agua.
Distritos de riego estratégicos y la A de Agua
El distrito de riego del río Ranchería, en La Guajira, abarca cerca de 18.500 hectáreas, con ese gran reservorio que es la represa del Cercado, que cubriría los municipios de Distracción, Barrancas, Fonseca y San Juan del Cesar. Es fundamental la terminación de los ramales sobre los ríos San Juan y Ranchería, pilares del enfoque de A de Agua en la región.
El distrito de riego del Triángulo del Tolima baña cerca de 19.000 hectáreas de los municipios de Purificación, Coyaima y Natagaima, y se encuentra parcialmente terminado. Aprovecharía el potencial del río Saldaña para consolidar este triángulo productivo, un ejemplo claro de lo que significa apostar por la A de Agua.
El distrito de riego de Marialabaja, en Bolívar, opera de manera parcial y abarca un área potencial de 18.000 hectáreas. Tiene influencia en los municipios de Marialabaja, Arjona y Mahates, e incluso San Onofre en Sucre. Allí se desarrolló el primer proyecto de alianzas productivas para la paz del país. La palma de aceite ha llevado esperanza a muchos productores de la región. Es necesaria la rehabilitación de cerca de 10.000 hectáreas para completar su operación total bajo el enfoque de A de Agua.
Análisis Y Opinión
Si el artículo de “Con “A” de agua” te resulta alarmante, es porque lo es. La comprensión profunda de este fenómeno requiere análisis serio, valiente y sin filtros.
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El distrito de mediana irrigación de Tesalia–Paicol, en el Huila, aprovecharía las aguas de los ríos Magdalena y Páez para llevar agua a las tierras de los municipios de Tesalia y Paicol, en el Huila, y Páez, en el Cauca. Es fundamental terminar los estudios de factibilidad y avanzar en la concertación con las comunidades indígenas de la región. Abarca 3.800 hectáreas que harían de esta una región altamente productiva con A de Agua.
Proyectos productivos muy importantes en palma de aceite, limón y cacao se adelantan también en el departamento del Atlántico y abarcan las tierras de los distritos de riego de Repelón y Santo Tomás El Uvito. Allí, de la mano de la Gobernación y la empresa privada, se viene adelantando un proceso de recuperación que refuerza la visión de A de Agua.
Pequeña irrigación, cooperación internacional y la A de Agua
Es importante mencionar también la gran cantidad de sistemas de pequeña irrigación distribuidos a lo largo y ancho del país, que necesitan apoyo para su mantenimiento y operación. Así mismo, departamentos como Meta y Casanare poseen tierras con gran vocación agropecuaria, pero con inmensas necesidades de riego y drenaje para facilitar su productividad bajo el principio de A de Agua.
Siempre la gran disculpa para sacar adelante estos proyectos es la disponibilidad de recursos. En este sentido, y a futuro, debería pensarse en recomponer la relación con Israel. Es este país quien mejor maneja el agua en la agricultura. No en vano se les conoce por los “kibutz”, comunidades agrarias ubicadas en el desierto, centradas en el manejo del agua para generar productividad. Un modelo de cooperación con este país es fundamental para fortalecer la construcción y operación de distritos de riego en Colombia, como los mencionados en esta columna, todos basados en la lógica de A de Agua.

Así mismo, evaluar las condiciones de la tasa por uso del agua en diferentes regiones, la asignación de recursos a las asociaciones de usuarios para mantenimiento y los sistemas de concesión a privados también podrían fortalecer la capacidad de uso del agua para el sector agropecuario del país.
A de Agua: productividad, visión y voluntad política
El agua es vida; donde cae una gota brota una planta o nace el pasto. Colombia no puede seguir aplazando la necesidad de aumentar su productividad con un manejo adecuado de las fuentes de agua que posee. Visión y voluntad política son necesarias. Y recuerden: no en vano muchos hemos dicho que la agricultura se escribe con A de Agua.
Nota: Toda nuestra solidaridad con las familias afectadas por las inundaciones en diferentes regiones del país. Las paradojas de la vida.
Autor: Juan Gonzalo Botero es exministro de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia. Ha tenido una trayectoria destacada en la formulación de políticas públicas para el sector agropecuario, con énfasis en productividad, desarrollo rural, infraestructura de riego y gestión estratégica del recurso hídrico.
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Análisis precisos y sin censura como este, el de “Con “A” de agua“ por Juan Gonzalo Botero Botero.
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