
El Comercio en Colombia
El panorama del Comercio en Colombia ha estado sujeto a grandes cambios en los últimos años, impulsados por la transformación digital y la búsqueda de nuevos mercados internacionales. De acuerdo con proyecciones recientes, se estima que hacia 2025 podría superarse la barrera de los USD 120.000 millones en transacciones, con un 60% de ellas ejecutadas a través de canales digitales. Estas cifras, en teoría, reflejan un supuesto crecimiento en el volumen de ventas y en la penetración del comercio electrónico.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno dista de ser tan optimista. Muchas empresas —sobre todo las pequeñas y medianas— señalan que las políticas económicas del actual gobierno no han generado un ambiente propicio para la expansión empresarial. Al contrario, afirman sentirse “asfixiadas” por una serie de regulaciones tributarias y laborales que limitan la inversión y dificultan la contratación de personal capacitado para la era digital. Por otro lado, factores globales como la inflación y la inestabilidad geopolítica también han mermado la confianza de los inversionistas. Especialistas en economía recomiendan analizar de manera realista los obstáculos estructurales que enfrenta el país, antes de asumir proyecciones de crecimiento que tal vez no se cumplan bajo las circunstancias actuales.
La Pandemia
Los defensores de la transformación digital argumentan que la pandemia aceleró el salto al comercio en línea y abrió múltiples oportunidades para el Comercio en Colombia. Ciertamente, la adopción de plataformas de pago, el auge de las fintech y la creciente bancarización digital han contribuido a que más personas y empresas decidan migrar sus operaciones a Internet.
Sin embargo, para lograr que estas estimaciones de USD 120.000 millones y 60% de transacciones digitales se hagan realidad, se requiere mucho más que infraestructuras tecnológicas: se necesita un clima de confianza y seguridad jurídica que motive tanto a inversionistas nacionales como extranjeros. La falta de claridad en las regulaciones sobre comercio electrónico y protección de datos, sumada a las propuestas tributarias que gravan aún más a la empresa privada, representan una barrera significativa.
La Inversión Extranjera
Además, la disminución de la inversión extranjera, reportada por analistas durante el último año, pone en entredicho la sostenibilidad de este crecimiento. Un segmento amplio del sector productivo sostiene que la retórica oficial no se traduce en políticas efectivas para estimular la innovación, la competitividad y la consolidación de ecosistemas digitales que beneficien a la ciudadanía y fortalezcan la economía nacional.
Por otro lado, la brecha digital en zonas rurales y en sectores de la población de bajos ingresos es un factor limitante que no se puede pasar por alto. Si bien las ciudades principales presentan avances considerables en materia de conectividad, amplias regiones del país siguen teniendo problemas de acceso a Internet de banda ancha, lo que impide que el Comercio en Colombia alcance a todos los rincones de la geografía nacional. Aunado a ello, muchas microempresas y emprendimientos no cuentan con la capacitación necesaria para adaptarse a las nuevas tendencias de venta digital.
Que Piensan Los Empresarios
Con un gobierno que prioriza diversas reformas, los empresarios dudan que exista la voluntad de invertir en robustas iniciativas de educación tecnológica o incentivos que impulsen la transformación digital del tejido productivo. El contexto internacional no es el más alentador, con conflictos geopolíticos que elevan los costos de importación y con la inflación golpeando los bolsillos de los consumidores. Todo esto deja claro que el reto no se limita a incrementar la proporción de transacciones en línea, sino a brindar un entorno estable y confiable donde el sector privado pueda crecer sin las restricciones que, según críticos, han caracterizado las políticas actuales.
Economistas independientes advierten que la aparente “bonanza” proyectada para 2025 no coincide con el ambiente que se respira en buena parte del sector empresarial. Voceros gremiales han alertado sobre el creciente número de compañías que prefieren frenar su expansión, retirarse del país o trasladar operaciones a regiones con menores trabas regulatorias.
El argumento es que los costos de producción se elevan mientras los márgenes de ganancia se reducen, generando un círculo vicioso que desestimula la generación de empleo y la inversión en tecnología. Aunque algunos sectores —como las aplicaciones de comida a domicilio, las plataformas de pagos electrónicos y los marketplaces— han reportado incrementos en sus ventas, esto no compensa la caída en otras áreas de la economía. Al final, las cifras macroeconómicas podrían resultar menos optimistas de lo que sugieren los informes oficiales.
Concluyamos
Para convertir el Comercio en Colombia en un motor sostenible de desarrollo, harían falta mayores estímulos a la innovación, un marco fiscal competitivo y la seguridad jurídica que tanto reclaman los inversionistas. Por ahora, la promesa de llegar a USD 120.000 millones en transacciones con 60% de operaciones digitales para 2025 se percibe más como una meta distante que como una descripción real de la situación económica del país.
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